sábado, 29 de marzo de 2014

Capítulo 17

Hoy son las pruebas para los tributos, y estoy realmente intranquila. 
He aprendido a usar las dagas, y no se me da mal, pero no creo que sea suficiente para sorprenderles. 
Nathaniel se las arregla muy bien con las hoces, y Cassie con las lanzas es muy diestra. Demasiado diestra.
Doy un profundo suspiro mientras me pongo el uniforme y bajo a desayunar.
Eleanor nos da varios consejos, pero no los escucho, pues mi mente trabaja a toda velocidad. 
Tengo que aparecer con paso seguro, provocar estruendo, que me tengan muy en cuenta. 
-Demi, ¿estas escuchando?-
Salgo de mi ensimismamiento y asiento con la cabeza mientras termino la leche caliente que me esperaba en la taza.
Nathan y yo nos encaminamos hacia la sala de entrenamiento, le miro a los ojos y él me corresponde a la mirada.
-Suerte, y que los nervios no te la jueguen- me susurra mientras sonríe.
-Lo mismo digo- 
Y antes de cruzar la puerta me acerco a su mejilla y le doy un beso. 
El parece algo sorprendido, pero sonríe de nuevo y me coloca un mechón de pelo tras la oreja. 
Oímos pasos, así que nos separamos y caminamos hasta nuestros asientos.
El resto de tributos hablan y ríen, los profesionales observan a todo el mundo con suficiencia.
Busco la mirada de Cassie, y cuando la encuentro ella pronuncia sin hablar un "Buena suerte"
Asiento con la cabeza, y cuando comienzan a nombrar tributos empiezo a dejar que los nervios acudan a mí.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Sinsajos.


Aviso

¡Hola, tributos! Vengo a daros el aviso de inactividad durante estas semanas, por exámenes de recuperación, pruebas, concursos...etc
En cuanto pueda escribiré más seguido, pero por ahora iré poco a poco debido a que aún estoy planeando algo de trama que me falta.
Un beso.

Capítulo 16


Esta noche consigo dormir algo mejor, aunque doy vueltas en la cama durante muchísimo tiempo pensando en el vídeo que nos pusieron después de cenar.
Odio los Juegos. Somos niños inocentes obligados a matar, a apuñalar y a desgarrar sólo para que los locos del Capitolio disfruten. 
No quiero ser un instrumento. Supongo que nadie quiere...pero es lo que me ha tocado, lo que nos ha tocado. 
Pero sé que no puedo salir viva, por mucho que le duela a mi familia, porque tengo a alguien a quien proteger. 
Ahora mismo debo centrarme en Nathan, que vuelva sano y salvo...sintiendo mucho que Cassie también tenga que morir. Pero yo no voy a ser su verdugo.
Me despiertan los golpecitos histéricos de Cyntia, insistiéndome que me de prisa  para llegar cuanto antes a la sala de entrenamiento.
Paso los días practicando con los nudos y el fuego, me atrevo a usar las armas, centrándome en las dagas y en las hoces .
Ignoro a Nathaniel y voy con Cassie, y al final decidimos ser aliadas.
Observo a los profesionales y sus habilidades, a Hugo, y al resto de tributos.
En los tiempos libres hablamos con nuestros mentores y comentamos estrategias, nos comunican que el último día de entrenamiento lo pasaremos con ellos y nos darán los últimos consejos antes de que comience el espectáculo.

jueves, 13 de marzo de 2014

Capítulo 15


Por fin llega la hora de la cena, donde podemos reunirnos con Eleanor e Ignatus.
Me apresuro a pulsar los botones del ascensor, tengo muchas preguntas que hacer.
Aparezco en el comedor y veo a mi mentora sirviéndose la cena tranquilamente.
Cuando me ve sonríe, como siempre, y hace un gesto con la cabeza.
Justo cuando voy a sentarme aparecen Nathan e Ignatus, este último le comenta a mi amigo lo interesante que le parece el terciopelo de la alfombra.
Nathaniel no puede reprimir una mirada pícara mientras le ofrece asiento y luego se sitúa a mi lado.
Los dos intercambiamos una sonrisa cansada y observamos el banquete que nos van sirviendo los avox.
-¿Que tal vuestro primer día de entrenamiento? ¿Os habéis fijado en el resto de tributos? Para después de la cena he conseguido un vídeo con información que puede seros de utilidad-
-Creo que los dos nos hemos fijado bastante en los profesionales...son muy buenos- murmura Nathan.
-Yo he conocido a una chica del 6, se llama Cassiopeia...y creo que si queremos aliados ella es la primera candidata. Es muy ágil con las lanzas...y le gusta mucho desafiar a nuestros "amigos" profesionales-
Nuestros mentores escuchan en silencio, Eleanor añade:
-Yo esperaría un poco para ver si es de confianza...veré si puedo comunicarme con sus mentores-
-¿Qué tal el resto de cosas?- suelta Ignatus mientras parte el plato con el cuchillo, se piensa que el filete sigue ahí.
-Como dijisteis, hemos empezado con los frutos y los nudos- Nathan coge algo de ensalada.
-Mañana armas y equilibrio- nos ordena la mentora, y lo poco que queda de velada la pasamos en silencio, pensando cada uno en lo nuestro.
Al terminar nos dirige a una sala con mullidos sillones y bandejas de plata con algo ligero para picar.
Hay una televisión enorme, y un avox alcanza algo que le pasa Eleanor mientras nos acomodamos y las luces se apagan.
Suena el himno de los Juegos y sale el símbolo del Capitolio, luego el logotipo del Distrito 1.
La chica de pelo negro sale sonriendo con suficiencia. Al parecer se llama Ariadna y tiene diecisiete años. Su compañero es fuerte y robusto, su nombre es Louis y tiene dieciocho.
Distrito 2, la chica rubia es Katrynna, y su compañero Kendall. Ambos tienen dieciocho.
Distrito 3, ambos doce años, cara asustada.
Distrito 4, niña flacucha y...el chico de pelo negro, de mirada hundida y seria. Se llama Hugo y no sobrepasa los catorce.
Su imagen se me queda grabada en la cabeza y no presto atención hasta llegar a Cassie, que sonríe tranquilamente.
Dejo de fijarme en el resto de niños, sólo vuelvo a centrarme cuando los últimos tributos de Distrito 12 aparecen en la pantalla. Tienen el rostro manchado, inocente, se nota que han llorado.
Siento un pinchazo en el estómago.

sábado, 8 de marzo de 2014

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¡Hola, tributos!
He estado navegando por el universo de blogger, y para mi sorpresa y decepción he descubierto que hay otro blog en el que también escriben sobre los sexagésimo novenos Juegos Del Hambre.
En él, ponen a Johanna Mason como ganadora de esa edición.
Y, como muchos sabemos Johanna ganó los septuagésimo primeros Juegos (si no me equivoco)
Me he planteado dejar de escribir en este blog, pero al final he decidido continuar con la historia, por las personas (si es que hay) que leen lo que escribo.


Así que, seguiré con la historia que tanta ilusión me hace compartir con el mundo.
¡Un saludo!
P.D. Lo siento mucho por no haber escrito durante esta semana, pero estaba con exámenes.

Capítulo 14


He pasado un buen rato hablando con Cassie, y me parece muy simpática.
Por lo que me ha contado, viene del Distrito 6, tiene tres hermanos y vive con su abuelo.
Nos hemos ayudado a estudiar las bayas y a reconocerlas, mientras conversábamos animadamente.
Al rato aparecen las dos profesionales. Nos miran, ríen y cuchichean por lo bajo.
Suelto un bufido, me ponen nerviosa. Quiero soltarles que son unas estúpidas, quiero pegarlas una paliza.
Tengo que descargar mi ira con alguien.
Cassie me coge el brazo y me mira.
-Son idiotas, déjalas...Podrás darles su merecido- me guiña un ojo y yo me estremezco, centrando la mirada en el fruto que tengo mas cerca.
Ella y yo vamos de puesto en puesto, probando los nudos y las trampas.
Hay veces en las que observo a los profesionales. Son realmente buenos con los cuchillos, las hachas y los machetes. He de admitir que me tienen aterrorizada.
-Quiero probar las armas, me da mucha rabia ver como esos cuatro se pavonean- Cassie chasquea la lengua y camina hacia las lanzas. La sigo.
Alcanza la que tiene más cerca, con seguridad, y mira fijamente a los profesionales con una sonrisa burlona. Ellos se dan cuenta y se cruzan de brazos, murmurando.
Mi compañera se dirige a los muñecos y se prepara en posición, me parece raro que actúe con tanta destreza cuando nadie la ha enseñado.
Se impulsa, tensa las extremidades y deja que la lanza vuele hacia la diana.
Apenas veo el recorrido que lleva a cabo, sólo como atraviesa el supuesto corazón del muñeco.
Ella sonríe y coge tres armas mas, y las lanza con rapidez, una detrás de la otra.
Me quedo paralizada, y cuando viene hacia mí sonríe ampliamente.
-Cierra la boca, van a entrar moscas-
La sigo, completamente asombrada.
-Si tienen algo de cabeza, no se acercarán a nosotras en lo que queda de entrenamiento...y tampoco en La Arena-
-¿Estas suponiendo que podríamos ser aliadas?- arqueo una ceja.
Ella asiente con la cabeza lentamente.
-Tengo que consultarlo...con Nathaniel-
-¿Ese chico al que tanto miras de tu mismo distrito? Me parece bien- sonríe de nuevo y me deja con la respuesta en los labios.

jueves, 6 de marzo de 2014

Capítulo 13


Nathaniel y yo somos guiados a la sala de entrenamientos, y, como nos ha ordenado Eleanor, nos miramos una vez más antes de ignorarnos.
Allí esperan algunos tributos, hay cuatro con aire de suficiencia, puedo intuir que son los profesionales.
Hay dos chicos altos y robustos, los dos son morenos y tienen los ojos color miel y grises.
Las chicas son de estatura normal, bastante guapas.
Una de ellas tiene el pelo completamente negro y los ojos de un verde profundo.
La otra es rubia y tiene los ojos negros.
Desvío la mirada, incómoda, y me fijo en el resto.
Hay como seis niños que no superan los doce años, el resto tienen mi edad o son más mayores.
Veo a un chico, más bien bajito en una esquina. Tiene el pelo y los ojos color azabache, y escruta la estancia con detenimiento, fijándose en cada detalle.
Cerca de él hay una chica que parece tener mi edad, que también observa al resto de tributos con curiosidad.
A los minutos aparece una mujer con un moño, y de carácter serio.
-Bien, bienvenidos, tributos. Estos días permaneceréis aquí la mayor parte del tiempo, y os aconsejo que lo aprovechéis sino queréis morir nada más comenzar los Juegos.-
Nos mira a todos, calculadora.
-Como posiblemente os hayan comentado, hay varios puestos. Armas, alimento, nudos y trampas, combate cuerpo a cuerpo, equilibrio...- cada uno tendréis algunos campos obligatorios, con instructores,  cuando terminéis las "clases" obligatorias podréis hacer lo que queráis- finaliza la mujer, y acto seguido desaparece por la puerta.
Nathaniel y yo nos vamos con nuestro instructor correspondiente. Estamos en el puesto de camuflaje.
Pasamos un rato experimentando potes y barro sobre nuestra piel, como el hombre nos indica.
Sinceramente, no tengo planeado camuflarme en La Arena.
Cuando se acaba el tiempo, voy hacia el puesto de los frutos y las plantas, donde me encuentro a la chica de antes.
El pelo castaño y rizado le cae sobre la espalda, y sus ojos azules observan el puesto con picardía.
Parece simpática.
-¡Hola!- me saluda y sonríe.
-¿Como es posible reconocer todo esto? ¡Voy a volverme loca!-
Su comentario me hace sonreír.
-No pierdas los nervios...esto lleva su tiempo-
Ella se sienta en el suelo y frunce el ceño.La imito.
-Soy Cassiopeia, pero llámame Cassie- extiende la mano con amabilidad.
-Yo soy Demetria pero...llámame Demi- digo estrechándola, y sonrío.

domingo, 2 de marzo de 2014

Capítulo 12


Esta noche apenas duermo. Sólo puedo pensar en mi familia, y en los Juegos, que se acercan peligrosamente.
No quiero morir, quiero volver a ver a mi familia. Pero me niego completamente a que Nathaniel pierda la vida por entretener a cuatro estúpidos.
Después del desfile hablé con él, y me encantó...pero me había llamado "amiga"
Es una verdadera tontería pensar eso, estoy a punto de morir y actúo como en una crisis adolescente.
Debo centrarme en que Nathan salga con vida, sin importarme lo que sienta o no por mí.
Consigo dormir una media hora, y cuando abro los ojos de nuevo encuentro al pie de mi cama lo que parece el uniforme para el entrenamiento.
Me doy una ducha, y contemplo con asombro como aún mi piel sigue  blanca y pálida, sin rastro de  pecas ni imperfecciones.
Me visto con desgana y voy hasta el comedor, donde me encuentro con Ignatus sentado a la mesa, examinando un panecillo para comprobar si es comestible.
Sonrío apenada y le saludo.
-Buenos días, Ignatus...¿Está bueno el pan?-
Levanta la mirada y parece no reconocerme, pero entorna los ojos y sonríe.
-Hola, Demi- se limita a murmurar.
Me sirvo algo de leche caliente, y cuando estoy a punto de darle un buen mordisco a una tostada, aparecen Eleanor y Nathaniel, seguidos por el taconeo de Cyntia.
Saludan con amabilidad y empiezan a servirse el desayuno, cuando estamos todos en la mesa, mi mentora se dispone a hablar.
-Bueno...sólo tenéis unos días para entrenar, y después comienza la acción...¿Queréis estar juntos en la Arena?-
La pregunta hace que se me acelere el pulso, y clavo la mirada en mi...¿amigo?
Nos quedamos en silencio unos segundos, luego él asiente con la cabeza de forma que sólo yo lo noto.
Sonrío con alivio y vuelvo a mirar a Eleanor.
-Sí- digo con un hilo de voz.
-Bien, pues durante el entrenamiento nada de ir juntos. Que cada uno practique por su lado las siguientes opciones que voy a deciros: Debéis aprender a diferenciar los distintos tipos de frutos, animales y plantas que os encontréis, tendréis tiempo de ir a ese puesto- toma algo de café antes de proseguir.
-Necesitáis equilibrio y práctica sobre los lugares altos e irregulares, como los árboles, así que también tenéis que trabajar ese campo. En cuanto a las armas, quizás sea la opción en la que más debáis insistir.
Os recomiendo las espadas, los cuchillos, las lanzas...y puede que encontréis alguna hoz, son peligrosas. Lanzad a las dianas desde alguna distancia razonable, y después de cerca.
Por ahora, eso es todo...En la cena hablaremos de los aliados, la comida y demás puntos- termina de hablar con seriedad y le da otro sorbo a su taza.


sábado, 1 de marzo de 2014

Capítulo 11


 Snow pasea su gélida mirada por todos los tributos de este año, y luego hace una mueca parecida a una sonrisa.
Comienza a hablar pausadamente, con voz tranquila.
Repite casi lo mismo que se dijo en la Cosecha. Desconecto para observar disimuladamente a los tributos, al público y luego a escrutar el rostro del presidente.
-...Y se decretó que cada año, los doce distritos de Panem entregarían a una chica y un chico entre doce y dieciocho años para ser entrenados en el arte de la supervivencia, y estar preparados para luchar a muerte- los presentes aplauden como si su vida dependiera de ello, pero Snow hace un gesto y todos enmudecen.
-Bien tributos..sólo me  queda decir que...¡ Se dan por comenzados los sexagésimo novenos Juegos Del Hambre; que la suerte esté siempre de vuestra parte! -
Gritan, aplauden y vitorean, nosotros sonreímos mientras los caballos emprenden de nuevo su camino y nos alejan de la multitud hambrienta.
Varios agentes de la paz nos hacen bajar de los carros y nos conducen a un gran edificio.

Allí nos encontramos a Eleanor e Ignatus, suelto un suspiro de alivio al verlos.
Nathan y yo nos apresuramos a reunirnos con ellos, mientras esperamos al ascensor que nos llevará a nuestra planta correspondiente, la nueve.
-Habéis estado perfectos, emocionantes- nos comenta nuestra mentora con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Magníficos, preciosos, espectaculares!- exclama Cyntia tras de ella.
-Gracias...- me obligo a sonreír de nuevo mientras pasamos al ascensor.
-Mañana comienzan los entrenamientos, tenedlo presente. Descansad, y mañana en el desayuno hablaremos sobre la estrategia- suelta Ignatus entonces, y vuelve a concentrarse en el suelo.
-Yo no lo habría dicho mejor- murmura Eleanor, divertida.
-Buenas noches, chicos, me ha encantado lo bien que lo habéis echo- se despide, y Cyntia nos da palmaditas para que salgamos del ascensor.
Nathaniel y yo nos despedimos con la mano hasta que las puertas se cierran.
Luego él va hasta una pared y se apoya en ella mientras se quita el sombrero.
Dudo un momento, pero voy hasta su lado y me siento en el suelo.
-Hemos sido los mejores, piensa eso...te alegrará- se deja caer a mi lado, yo le miro.
-Lo que me alegra es que tengo a alguien aquí que está en mi misma situación- le golpeo el brazo con suavidad y sonrío.
Él me observa y corresponde con una sonrisa cansada.
-A mí me alegra tener una amiga aquí-
Siento como el rubor acude a mis mejillas, pero le contesto.
-Aún recuerdo cuando jugábamos de niños a la pelota, y,cuando ya más mayores me pedías los apuntes de historia- digo riendo.
-Me gustaría volver atrás, a esos días- bufa y me pone un brazo alrededor de los hombros amigablemente, yo me recuesto sobre su hombro y cierro los ojos.
-Ojalá..- susurro.
Nos quedamos un rato así, en silencio, hasta que me levanto sacando fuerzas de no sé donde.
Le ayudo a ponerse en pie.
-Nos vemos mañana- le saco la lengua y entro a mi dormitorio con una sonrisa que poco a poco va desapareciendo.

Capítulo 10


Niglan me guía por los pasillos y me lleva hasta un ascensor que desciende varios pisos y, cuando las puertas se abren soy capaz de ver a todos los tributos por primera vez.
Todos van vestidos de forma espectacular, aunque también ridícula.
Avanzamos hasta llegar al carro del Distrito 9 ,donde esperan Nathan y otra mujer con el pelo dorado y ojos verdes.
-Destiny, ¿le has explicado al chico como tiene que hacerlo?-
- No, quería esperar a que llegaras- responde la mujer con una sonrisa.
No escucho la conversación que están teniendo, ya que sólo hablan de cómo nos queda la ropa.
Miro a mi compañero, está realmente guapo. Sus ojos almendrados brillan tanto como los míos y tiene el cabello castaño peinado de una forma desenfrenada que le queda muy bien.
Él también me mira, y yo le sonrío, está muy sorprendido por verme así.
-Estás guapa- comenta y me guiña un ojo.
No me da tiempo a responder, porque Niglan nos corta.
-Bien, como podéis ver, el carro está decorado como si fuera un campo de trigo-
Los dos asentimos con la cabeza, y esperamos a que continúe.
-Pues no está así para que os quedéis contemplando la grandeza del estadio como palos- añade mientras nos entrega una hoz dorada para cada uno. Es pesada, y el tacto es frío.
-Cuando los caballos comiencen a caminar, vosotros entraréis trabajando la tierra, como si no os enterarais de que el resto del mundo existe. A mitad del camino alzaréis la vista, y sacareis vuestra mejor sonrisa. Saludad como locos, y luego coged el trigo y lanzadlo al público-  termina Destiny.
-El brazalete de Demetria brillará durante todo el camino, para que la gente sepa que estáis allí, que no os ignoren- dice Niglan mientras le coloca un sombrero de paja a Nathaniel.
-Debemos irnos ya, haced lo que os decimos y les encantaréis- nos murmura la estilista y vuelve a sonreír, luego se aleja despacito observando a los demás carros.
-Una última cosa...No existís el uno para el otro, sólo las hoces, el trigo y el público- nos suelta Niglan, y acto seguido se va.
Nos quedamos en silencio un momento y luego sonreímos.
-Vamos a dejar con la boca abierta a esos idiotas que se divierten al vernos morir- dice él en tono seguro, y me ayuda a subir al carro.
Sonrío ampliamente y asiento con la cabeza, los dos nos encorvamos y colocamos las hoces.
-Suerte- le susurro cuando veo como los primeros caballos emprenden su camino.

Avanzamos lentamente, y cuando vemos a las primeras personas empezamos a interpretar nuestro papel de arar y trabajar mientras escuchamos la voz de Caesar Flickerman presentando a los distritos.
-¡Distrito 1, tan deslumbrantes y optimistas como siempre! ¡Distrito 2, fuertes, osados, inminentes! ¡Distrito 3, son tan...! ¡Un momento! ? ¿Y ese carro de los del final? ¡Distrito 9, se creen que siguen en sus campos de trabajo!-
Al oír el comentario alzo la vista, y sonrío como nunca he sonreído.
Alzo los brazos y comienzo a saludar como una posesa, al igual que Nathan.
La gente aplaude como loca, entonces sé que ha llegado el momento. Dejo un momento en el aire el brazo en el que llevo la joya de oro, luego me agacho y recojo los granos y los tallos con las hojas de trigo, para lanzarlas con elegancia hacia nuestro público.
Ellos rugen y gritan, ríen y dan algunos saltitos.
El Distrito 1 y el 9 estamos triunfando.
Lanzo besos al aire, ignorando monumentalmente a mi compañero, y sigo saludando hasta que rodeamos la plaza para reunirnos y escuchar al presidente Snow.
Clavo la mirada en él y bajo los dos brazos, quedándome completamente tiesa.