jueves, 6 de marzo de 2014
Capítulo 13
Nathaniel y yo somos guiados a la sala de entrenamientos, y, como nos ha ordenado Eleanor, nos miramos una vez más antes de ignorarnos.
Allí esperan algunos tributos, hay cuatro con aire de suficiencia, puedo intuir que son los profesionales.
Hay dos chicos altos y robustos, los dos son morenos y tienen los ojos color miel y grises.
Las chicas son de estatura normal, bastante guapas.
Una de ellas tiene el pelo completamente negro y los ojos de un verde profundo.
La otra es rubia y tiene los ojos negros.
Desvío la mirada, incómoda, y me fijo en el resto.
Hay como seis niños que no superan los doce años, el resto tienen mi edad o son más mayores.
Veo a un chico, más bien bajito en una esquina. Tiene el pelo y los ojos color azabache, y escruta la estancia con detenimiento, fijándose en cada detalle.
Cerca de él hay una chica que parece tener mi edad, que también observa al resto de tributos con curiosidad.
A los minutos aparece una mujer con un moño, y de carácter serio.
-Bien, bienvenidos, tributos. Estos días permaneceréis aquí la mayor parte del tiempo, y os aconsejo que lo aprovechéis sino queréis morir nada más comenzar los Juegos.-
Nos mira a todos, calculadora.
-Como posiblemente os hayan comentado, hay varios puestos. Armas, alimento, nudos y trampas, combate cuerpo a cuerpo, equilibrio...- cada uno tendréis algunos campos obligatorios, con instructores, cuando terminéis las "clases" obligatorias podréis hacer lo que queráis- finaliza la mujer, y acto seguido desaparece por la puerta.
Nathaniel y yo nos vamos con nuestro instructor correspondiente. Estamos en el puesto de camuflaje.
Pasamos un rato experimentando potes y barro sobre nuestra piel, como el hombre nos indica.
Sinceramente, no tengo planeado camuflarme en La Arena.
Cuando se acaba el tiempo, voy hacia el puesto de los frutos y las plantas, donde me encuentro a la chica de antes.
El pelo castaño y rizado le cae sobre la espalda, y sus ojos azules observan el puesto con picardía.
Parece simpática.
-¡Hola!- me saluda y sonríe.
-¿Como es posible reconocer todo esto? ¡Voy a volverme loca!-
Su comentario me hace sonreír.
-No pierdas los nervios...esto lleva su tiempo-
Ella se sienta en el suelo y frunce el ceño.La imito.
-Soy Cassiopeia, pero llámame Cassie- extiende la mano con amabilidad.
-Yo soy Demetria pero...llámame Demi- digo estrechándola, y sonrío.
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