lunes, 24 de febrero de 2014
Capítulo 1
Sujeto el rastrillo de madera, tensando los brazos. Lo hundo en la tierra mientras me seco el sudor de la frente y arrastro las semillas, y me agacho una y otra vez para que en un tiempo puedan germinar.
Pasan las dos horas de mi turno,que me parecen meses,y los agentes de la paz me permiten marcharme a casa.
Me echo el pelo rojo hacia atrás y me coloco de nuevo el sombrero de paja mientras camino por las estropeadas y oscuras calles,con nerviosismo.
Hoy es el día. Hoy se celebra el día de La Cosecha, donde dos niños indefensos partirán a un viaje del que probablemente no vuelvan.
Mi nombre ya ha entrado dos veces en las urnas,y por suerte no he salido seleccionada como tributo femenino en los últimos años.
Corro hacia mi pequeño y humilde hogar para poder ducharme y vestirme antes de ir hacia la plaza,pues hay que estar presentables ya que un equipo televisivo del Capitolio vendrá a grabar todo.
Entro en la cocina y apenas pruebo una tostada,saludo a mis padres,que corren de aquí para allá preparando vestimentas para mis hermanos pequeños.
Sus nombres aún no entran en las urnas,ya que solo tienen ocho y nueve años.
Ese pensamiento me hace suspirar de alivio mientras entro en el cuarto de baño,me despojo de la ropa que uso los lunes de madrugada para mi turno en los campos de trigo,y entro en la ducha negruzca y oxidada. Por suerte,hoy el agua está templada y queda algo de champú para aplicarme en el pelo y el cuerpo.
Me apresuro en terminar de ducharme y voy a mi dormitorio,donde me espera mi vestido azul marino con un lazo del color del pergamino,el que llevo a los festejos importantes.
Recojo mis cabellos pelirrojos en una diadema y bajo las escaleras de tres en tres hasta llegar a la entrada, donde toda mi familia me espera,mirándome con pena,como todas las familias del Distrito 9 miran a sus hijos desde que cumplen los doce años.
Salimos de casa con lentitud,mientras mis padres me acarician el pelo y mis hermanos, Melissa y Edward me cogen la mano. Temen por mí, y eso me hace ponerme más nerviosa de lo que ya estoy.
Sí, tengo mucho miedo. Odio las Cosechas y odio al Capitolio.
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