viernes, 28 de febrero de 2014

Capítulo 6


-Sé que no te gusta esto, pero si quieres volver con vida, debes hacer lo que te digo- contesta Eleanor mientras se pasa las manos por su cabello rubio, aparentemente tranquila.
Claro que quiero volver con vida, quiero volver a mi Distrito, con mi familia.
Pero quiero que Nathan vuelva a casa, sano y salvo.
Le miro a los ojos, interrogante.
-Tenéis que sacar vuestra parte más adorable, simpática y dulce, aunque también debéis mostraros seguros y...- suelta Ignatus de repente, y deja lo último en el aire, para volver a centrarse en el mantel y asentir con la cabeza frenéticamente mientras se ríe con nerviosismo.
Observo lo que hace, le observamos todos. Cyntia hace una mueca y trata de distraerse sacando un espejito de alguna parte y se retoca los pómulos. Eleanor le roza el brazo y le sonríe con dulzura
-Ig,creo que ya es muy tarde...no querrás que Pervinca se enfade y vea que estas levantado aun...-
Él rueda los ojos y sonríe, con los ojos brillantes.
-Tienes razón...no,no puedo defraudar a Vinca- acto seguido se levanta y sale del comedor atolondradamente, mientras nuestra mentora le hace una seña a una avox para que le siga.
-Tiene trastornos mentales...salió elegido como tributo junto a su hermana Pervinca, y él la vio morir de la forma más cruel. Ganar los Juegos le traumatizó...Ahora tiene esquizofrenia, se imagina que ella sigue viva- añade con pena.
Sí, de pequeña oí hablar de los dos hermanos que salieron elegidos, y que nadie quiso ayudarles.
-Creo que es suficiente por hoy, podéis marcharos a descansar...Hay muchas cosas que asimilar- nos sonríe con amabilidad, y los dos nos levantamos y salimos de la estancia.
Caminamos por el pasillo en silencio, hasta que Nathan se atreve a hablar.
-No estoy preparado para esto...No estoy preparado para matar y luego morir-
Se me encoge el corazón, escruto su rostro en la oscuridad.
-Uno nunca lo está...pero es lo que nos ha tocado, no podemos hacer nada-
-Oye...que sepas que no está en mis planes matarte- murmura esbozando una sonrisa.
Me la contagia, incluso estoy a punto de reírme.
-Tampoco está en los míos matarte a ti-
Los dos nos examinamos con atención un momento.
-Buenas noches, Demi-
Sabe mi nombre. Me ha llamado Demi.
-Duerme bien, Nathan- le rozo el brazo involuntariamente al pasar por su lado y entro en mi dormitorio,con las mejillas encendidas.


Esta noche no duermo mucho, tengo pesadillas con Ignatus, el Capitolio, mi familia, y Nathaniel.
Mi almohada aguanta las lágrimas que derramo sin rechistar.

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