lunes, 24 de febrero de 2014
Capítulo 2
Llegamos a la plaza,que está llena de gente, y controlada por varios agentes de la paz.
Aquí se separan nuestros caminos.
Doy un beso en la mejilla a toda mi familia y me separo de ellos, procurando contener las lágrimas.
Camino temblorosa a que me pinchen el dedo índice con una aguja y voy hasta donde están todas las chicas de mi edad. No saludo a nadie,no tengo a nadie a quien saludar.
Mi mejor amiga, Phoebe, falleció en los últimos Juegos, y llevo un año sin relacionarme con nadie en el colegio.
La imagen de ella muerta,inerte,luchando por sobrevivir me viene a la cabeza cada noche.
No fue culpable de ninguna muerte,ella solo pretendía salir con vida de la Cornucopia.
Aparto esos pensamientos de la cabeza al ver que reina el silencio y veo a Cyntia, la representante del Distrito 9 en el Capitolio, aparecer en el escenario y colocarse frente al micrófono y las urnas de cristal con los nombres de prácticamente todos los niños del Distrito.
Va vestida de azul eléctrico y plateado, con la piel teñida de un extraño color moteado y el pelo por la cintura y de color violeta. La mitad de su cráneo permanece sin un solo pelo y está decorado con pinturas de mariposas batiendo las alas.
Me dan arcadas sólo de verla,y siento que se me suben a la garganta cuando su voz plástica y chirriante inunda el ambiente.
Nos saluda con una sonrisa de oreja a oreja más falsa que su tinte, y comienza a dar el discurso de todos los años. Sobre la rebelión de los distritos, los Días Oscuros y lo que el Capitolio había echo al respecto: Los Juegos Del Hambre.
- ¡Sin más dilación,escojamos a dos los tributos de los sexagésimo novenos Juegos Del Hambre! - exclama con voz chillona.
-Como es habitual,las damas primero- suelta una risita, mete sus frágiles dedos en una de las urnas y juguetea con los papelitos hasta agarrar uno. Lo abre cuidadosamente y vuelve a sonreír antes de anunciar el nombre.
- ¡Demetria Gillersone! -
Me quedo completamente paralizada. Es mi nombre. He salido elegida.
Siento cómo mis piernas toman el control sin permiso y caminan hacia el escenario,temblando con violencia.
Puedo oír los sollozos de mis hermanos y cómo mi padre suelta una grito e intenta correr hacia mí.
Los agentes lo inmovilizan en medio segundo y le amenazan con electrocutarle.
Subo las escaleras dejando que una lágrima resbale por mi mejilla y me coloco a la derecha de Cyntia,con la mirada fija en algún punto en el aire.
-Muy bien,ahora,el tributo masculino- canturrea ella y vuelve a repetir el proceso con los papelitos.
- ¡Nathaniel Hugson! - exclama con los ojos brillantes.
Siento como el alma se me cae a los pies y la respiración se me entrecorta.
Por favor,él no...
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