viernes, 28 de febrero de 2014

Capítulo 7


Abro el grifo plateado, bostezando con desgana, e inundo mi rostro con agua fría.
No he asimilado nada. Bueno,una cosa sí. Dentro de poco moriré para entretenimiento del Capitolio, y lo mas probable es que Nathan tampoco sobreviva.
Vuelvo al dormitorio y me dejo caer en la cama, no quiero salir en todo el día, no quiero salir hasta que lleguemos a nuestro destino.
Pido que me traigan el desayuno al cuarto y no dejo entrar a Cyntia, por muy llorona e indignada que se pone, aporreando la puerta y diciendo mi nombre como si fuera un disco rayado.
Se cansa con facilidad y se aleja cotoneándose hacia un sitio que me importa muy poco saber.
Encuentro mi ropa del día de ayer tirada en el suelo con una cadena dorada al lado.
Me acerco hasta ella y descubro con sorpresa que es el medallón de bronce que llevo conmigo todas las Cosechas...se me había olvidado que lo llevaba. Lo estrecho entre mis dedos observando su forma, sonriendo levemente.
Tiene forma de dos C entrelazadas y ondeantes. Es muy sencillo, y me encanta.
Me lo regaló mi madre cuando tenía cinco años, el día en que mi abuelo se fue al cielo.
Aún sigo diciéndome que los ángeles le cuidan y que está mejor que en vida.
Me engancho la cadena alrededor del cuello justo cuando llaman a la puerta.
-Cyntia, te he dicho que te vayas- bufo exasperada.
-No soy Cyntia - dice una voz tranquila y femenina.
Me arrastro hasta la puerta y giro el pomo, dejando pasar a mi mentora.
-Eleanor...Hola- digo volviendo a sentarme sobre la cama, ella me imita.
-Sé que esto es muy duro para ti- murmura con amabilidad y me mira a los ojos.
-¿Y para quién no?- pregunto con sarcasmo.
Ella se coloca un mechón de pelo tras la oreja y me sonríe.
-Pero para tí es más complicado...porque te gusta tu compañero en este "juego" de vida o muerte-
Me quedo paralizada un momento, y suspiro antes de recuperar el habla.
-¿Tanto se nota?-
-Puedo verlo en tus ojos...son como un libro abierto...Puedo ver que estás aterrorizada, temes por no volver a ver a los tuyos, por la probable muerte de Nathaniel...e incluso por los tributos que ni conoces, pero que sabes que veintitrés de ellos caerán por divertir a nuestros mayores-
Parpadeo varias veces, tiene toda la razón del mundo. Siento cómo las lágrimas luchan por soltarse.
-¿Qué puedo hacer? Llegados a este punto sólo quiero salvar a Nathan- digo con un hilo de voz.
- Nadie debe saber que estás enamorada, ni siquiera él. Únicamente tu y yo-
-Pero quiero decirle lo que siento antes de morir...-
-Pues...hazlo,si es lo que deseas...pero sé cauta, y carga con las consecuencias-
-¿Consecuencias?-

No hay comentarios:

Publicar un comentario