Ella ríe dulcemente y le pone ojitos al chico.
Él la rodea los hombros con el brazo.
Sigo caminando haciendo una mueca, y cuando paso por su lado puedo ver el rostro del chico. Es Nathaniel.
Siento como si me hubieran dado una patada en el estómago, los ojos me arden y las lágrimas luchan por salir.
Me ve y se separa rápidamente de la chica.
Corro hacia el ascensor y le pego un puñetazo al botón que tiene dibujado el número 9.
Las puertas se cierran y dejan a Nathan fuera.
-¡Demi! !Espera!-
Me apoyo en la barandilla para no caerme, con las mejillas empapadas.
En realidad no tengo razones para enfadarme, no somos nada.
Por suerte, Cyntia y mis mentores están en el comedor, y no hay nadie en el pasillo.
Entro en mi dormitorio y cierro de un portazo.
Mi cuerpo se resbala por las paredes, acabo acurrucada en el suelo, sollozando.
-¡Demetria!- Nathaniel aporrea la puerta sin parar. Entierro el rostro entre las rodillas.
Todos estos años he visto cómo flirteaba, como coqueteaba con las otras chicas.
No se porqué me afecta tanto. Pero me llena de dolor y rabia.
Activo el pestillo y me dejo caer en la cama, ignorando su voz, sus suplicas, todo.
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