lunes, 21 de abril de 2014

Capítulo 23

-Bien, espero que me cuentes lo que ha pasado- me dice Eleanor mientras coge varias dagas y cuchillos y me conduce hacia las dianas.
-Bueno...tiene que ver con Nathaniel-
-Lo sé, no soy idiota- murmura mi mentora.
Respiro profundamente antes de responder y jugueteo con la daga entre mis dedos.
-Le vi tontear con la chica del 5, y sentí que me derrumbaba, que él me había traicionado-
Ella se queda en silencio, esperando que prosiga.
-Resultó que solo le estaba sacando información, y ya esta todo arreglado-
Me coloco en posición, dándola a entender que ya no quiero hablar más del tema.
Me dedica una larga y profunda mirada, y me pide que lance algunos cuchillos.
Hago lo que me dice, y algunos dan en el blanco.
-Tu técnica no es mala, pero en la posición fallas de vez en cuando-
Coge varias dagas y algunos cuchillos, y lanza uno detrás de otro, avanzando y retrocediendo, de forma tan rápida que apenas me entero. Pero logro quedarme con su posición y la pongo en práctica.
Ella me corrige y acabo haciéndolo correctamente
Suspiro de alivio al comprobar que las últimas cinco dagas las lanzo a la perfección.
-Bien, creo que tu hora conmigo ha terminado- dice soltando las armas -Ignatus de dará consejos sobre la supervivencia, cómo encontrar agua...todo eso- me mira a los ojos, y se da la vuelta. Cuando está a punto de irse la cojo del brazo con suavidad.
-Eleanor...gracias por todo. Creo que has sido algo más que una mentora. Casi una amiga-
Ella esboza una sonrisa y me da un abrazo cálido y reconfortante.
Correspondo al abrazo, y después me separo lentamente, para quitarme la cadena de mi abuelo que llevo al cuello, y se la tiendo.
-Quédatelo. Significa mucho para mí, y quiero que lo tengas- cierro sus dedos en torno al colgante.
Me observa de nuevo, puedo ver un destello de ternura en sus ojos.
-Gracias, Demi- me sonríe ampliamente.
-Me voy con Nathaniel antes de que Ig se niegue a terminar de hablar-
Se aleja de mi lado con paso seguro, y me siento en el suelo para retomar el aliento. Estoy contenta de lo que he aprendido. Podré salvar a Nathan, podrá volver a casa. En cambio, Cassie me da mucha pena. También quiero protegerla, también quiero que vuelva con su familia.
Aparto esos pensamientos cuando veo a mi mentor sentarse a mi lado.
-Hola, Demetria- me saluda.
-Hola- digo escrutando su rostro.
-No voy a enseñarte nada sobre combate. Sólo supervivencia- se queda mirando un arco durante unos instantes, pero vuelve a la realidad.
-En caso de que encuentres árboles, serán tu salvación. Puedes trepar, conseguir comida, agua, y disparar sin ser vista. La espesura será tu mejor aliada-
-¿Y si no se trata de vegetación?-
-Corre, busca un lugar seguro. Corre y no permitas que las piernas te fallen. Recuerda que los vigilantes hacen lo que quieren, pueden poner lo que sea. No juegues a su juego. Huye, intenta ser más inteligente que ellos, aunque parezca imposible-
Asiento con la cabeza, escuchando con atención.
-El agua es importante, y también donde transportarla. Estaremos muy atentos en cuanto a eso. Haremos cuanto podamos para conseguir patrocinadores, y en caso de riesgo, os mandaremos una...una...-
Empieza a juguetear con sus propios dedos.
-¿Una qué?- pregunto con impaciencia.
-Una espita. Clávala en un árbol, saldrá agua-
-Gracias- consigo decir, mientras clavo los ojos en su mirada que permanece perdida de nuevo.
-Fuego...fuego...fuego...- empieza a repetir la palabra sin cesar, levantándose.
-Sí, Ignatus...fuego...por favor, siéntate- digo algo asustada y le cojo la mano, pero se suelta con impresionante fuerza.
-¡FUEGO!- grita con todas sus fuerzas, empieza a coger armas y a lanzarlas por todos lados, una pasa por mi lado, me obligo a agacharme para que no me descuartice.
-¡Eleanor!- exclamo pidiendo auxilio, los agentes de la paz se acercan para inmovilizarlo, pero mi mentor está como loco, pataleando y gritando "fuego" sin parar.
Eleanor se acerca corriendo.
-¡No le hagáis nada! ¡Será peor!- suplica a los agentes.
El resto de tributos y mentores observan la escena, algunos ríen.
Siento la ira  recorriendo mis venas al ver cómo los distritos 1 y 2 se mofan. Apenas sin darme cuenta me encuentro corriendo hacia ellos para asestarles una paliza, aunque sin ninguna arma.
Unos brazos me sujetan y me elevan del suelo. Es Nathaniel. Y tiene un cuchillo en su cinturón.
 Lo cojo con rapidez y se lo lanzo a Ariadna, que lo esquiva por los pelos.
Empiezo a insultarles, ¿como pueden reírse así de alguien indefenso?
-Sácala de aquí- dice Eleanor con voz autoritaria.
Nathan me agarra mas fuerte y me saca de la sala, con los agentes mirándome.
Los profesionales ya no se ríen.
Mi amigo me mete en el ascensor y pulsa el botón, me aprisiona contra una esquina temiendo que vuelva a escaparme.
Sólo soy capaz de notar cómo las lágrimas salpican mis mejillas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario