miércoles, 16 de abril de 2014

Capítulo 21


La imagen de Ariadna, la profesional del Distrito 1, aparece en la pantalla.
Tiene rasgos que la hacen muy guapa, pero tiene un cuerpo grande y robusto.
Su puntuación es un diez (de doce puntos), y es algo que nadie consigue habitualmente.
Louis, su compañero, tiene un nueve.
Distrito 2, Katrynna obtiene un siete y Kendall un ocho.
En el Distrito 3, la chica tiene un cinco y el chico un cuatro. Pobrecillos.
Distrito 4, no me fijo en la puntuacíón de la muchacha de ojos grises, sólo en Hugo, que tiene un seis.
No me lo creo, le he visto en los entrenamientos, y seguramente seré de las pocas personas que le temerán en la arena. Nadie sospecha de él. Yo sí.
Llegan al Distrito 6, Cassie tiene...¡tiene un nueve! Eso es buena señal, podremos conseguir patrocinadores.
Observo las puntuaciones del 7 y el 8, que no son muy altas.
Luego aparece el sello de nuestro Distrito, mi rostro y después mi nombre.
Un ocho. Soy incapaz de creerlo. Tengo la misma nota que un profesional, y solo un punto menos que Cassie.
Mis mentores, Cyntia y Nathaniel me felicitan alegremente, y guardan silencio sepulcral cuando el rostro de mi compañero aparece en la tele.
Contenemos la respiracíón hasta que su nota aparece.
-Nathaniel Hugson, su puntuación es...¡un nueve! ¡Vaya, este Distrito esta que se sale este año!-Caesar ríe entre dientes y continúa con el Distrito 10.
Todos estallan en felicitaciones y risas, yo apenas esbozo una sonrisa. Me alegro mucho por él, pero sigo muy dolida.
Dejan de hablar cuando nombran al Distrito 12. Un tres y un cuatro. Siento una punzada de compasión.
-Muchas felicidades chicos, estáis entre las mejores notas, y vuestra aliada del 6 también.
Mañana entrenaréis con Ignatus y conmigo, y por la noche serán las entrevistas. Después, comienzan los Juegos- nos dice Eleanor.
-Id a descansar- murmura Ignatus sonriendo.No hace falta que lo repita dos veces, me levanto y salgo de la habitación con rapidez.
Oigo como Nathaniel se despide de nuestros mentores y cierra la puerta de la sala tras de sí cuando estoy cruzando una esquina.
-Demi, espera- me pide acelerando el paso, pero yo sigo con mi camino. Giro el pomo de la puerta y cuando estoy a punto de entrar en mi habitación noto su cálida mano sobre mi muñeca, me gira cuidadosamente y me retiene contra la pared.
-Déjame explicarte...-
-No hay nada que explicar- le corto e intento soltarme, pero él me lo impide.
-Sí, Demetria. Estaba averiguando la táctita de la chica del 5-
-¿Para eso tenías que juntarte tanto a ella?- digo con las mejillas ardiendo, a punto de echarme a llorar.
-Técnica de persuasión- dice mirándome fijamente.
-Ya...- digo bajando la cabeza para que no pueda verme, sintiéndome estúpida.
Entonces me alza la barbilla y se acerca a mí, para luego besarme cálidamente.

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