martes, 15 de abril de 2014

Capítulo 20


Metal. Es lo único que he estado mirando las últimas horas. El pomo de metal de mi puerta.
Siento un nudo en el estómago. Me siento traicionada por prácticamente la única persona en la que confío.
Nathaniel se dio por vencido hace una rato y se retiró a su dormitorio.
Llevo tumbada en la cama mucho tiempo, y hace quizás una media hora dejé de llorar.
Llaman a mi puerta, no respondo, no hablo.
-Demi...por favor,abre- es la tranquila voz de Eleanor quien me llama.
Tras un tenso silencio, susurro:
-No estoy de humor-
Mi mentora suelta una risita.
-En los Juegos nadie lo está...bueno, no me abras...pero si en algún momento quieres hablar...estoy aquí para lo que necesites-
-Gracias- es lo único que consigo decir.
-En media hora la cena estará lista- me avisa, y oigo sus pisadas alejarse lentamente.
Avanzo a rastras hasta el cuarto de baño y me preparo una ducha caliente, con todo tipo de aceites aromáticos y geles limpiadores.
Cuando salgo, me emboto en unos pantalones de franela negros y una chaqueta fina.
Recojo mi pelo en una coleta y salgo del dormitorio.
Todos están hablando sobre la prueba de Nathaniel, pero se forma un silencio sepulcral cuando irrumpo en el comedor.
-Demi, querida...siéntate con nosotros- me saluda alegremente Ignatus.
No miro a nadie, me siento al lado de Ignatus y me sirvo algo de sopa caliente.
Siento la mirada de Nathaniel sobre mi, y aprieto los puños.
Cuando me preguntan por mi prueba, respondo un simple "bien" , y a la hora de los postres los avox nos los llevan al salón para que podamos ver las puntuaciones.
Se enciende la televisión. Himno y sello del Capitolio. Caesar Flieckerman con su habitual sonrisa deslumbrante. Comienza el programa. Distrito 1.

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