sábado, 26 de abril de 2014

Capítulo 25


Mis tacones resuenan por el pasillo, iluminado con una luz tenue y cálida.
Niglan se ha marchado hace apenas dos minutos para sentarse entre el público, y me ha dejado sola. Aunque Nathan no tarda mucho en aparecer a mi lado.
Su cabello está peinado, pero sigue teniendo ese toque alocado.
Lleva un traje rojo vino, y hay una gran sonrisa dibujada en su perfecto rostro.
-Estás preciosa- dice tendiéndome la mano.
Entrelazo mis pálidos dedos entre los suyos, y su olor a limpio invade mi nariz.
Cierro los ojos un momento, y noto cómo me alza la barbilla y junta nuestros labios.
Correspondo con cariño a su gesto, y al cabo de un rato nos separamos unos milímetros.
Me observa de arriba a abajo  con detenimiento, y yo hago lo mismo.
Después, en silencio, vamos hacia nuestros mentores.
Sólo nos espera Eleanor.
Sonríe con cansancio, y me fijo en que lleva mi colgante alrededor del cuello.
-No han permitido venir a Ignatus...está en su cuarto con la televisión encendida, y espera veros brillar esta noche-
Asentimos con la cabeza a la vez, con tristeza. Siento ganas de aporrear a los profesionales una y otra vez, pero me dedico a apretar los puños y a seguir escuchando.
-Quiero ver vuestras sonrisas más realistas, más grandes que en el desfile de carrozas. Sed dulces, bromistas, simpáticos con Caesar. Demi, mándale besos al público-
Hago una mueca -Pero...no puedo, son todos repulsivos, me entrarán ganas de vomitar-
-Sin peros- dice con seriedad y le coloca el cuello de la camisa a Nathaniel, y luego me acaricia el pelo.
-Estoy orgullosa de vosotros- sus facciones se suavizan.
Nos miramos, yo la dedico mi mejor sonrisa.
-Trataremos de conquistarles- la aprieto el hombro con suavidad, y la dejamos sola mientras vamos con el resto de tributos.
Suelto la mano de Nathan, y nos encaminamos hacia nuestros contrincantes de mañana, donde todo será un baño de sangre.
Saludo a Cassie con la mano y ella ríe. Está guapísima. Lleva un vestido violeta y de gasa que le queda por encima de las rodillas, y un corsé ajustado que le resalta todas las curvas.
Tiene media cara cubierta por una máscara plateada con pedrería, y tiene el pelo suelto y castaño lleno de ondas y rizos. Sus tacones son de plataforma y muy altos, y lleva una gargantilla literalmente pegada al cuello.
Hay algunos chicos mirándola embelesados, y yo oculto una risita. Una voz mecánica nos pide que tomemos asiento.
Me fijo en lo profesionales. El vestido de Ariadna es negro y corto, y lleva el pelo en una cola de caballo. Me lanza miradas asesinas, y yo las sostengo con rabia.
Katrynna lleva otro igual de corto y rosa chillón, le han dibujado algunas flores en el rabillo del ojo.
Oigo la voz de Caesar inundar el escenario y al público gritando con fuerza.
Van nombrando a todos los tributos. Cassie es un éxito, todo el mundo la adora.
El chico del ocho vuelve.
-¡Demetria Gillersone, Distrito nueve!- exclama Caesar, yo me pongo en pie y avanzo hacia el escenario dirigiéndole una última mirada a Nathaniel.
Mi rostro se ensancha en una gran sonrisa cuando veo al público saltar de alegría, vitoreando y chillando como locos.
Caesar extiende el brazo, yo le tiendo la mano y me la besa.
-¡Pero que guapa estás!- dice riendo y me invita a tomar asiento.
Antes de hacerle caso doy una vuelta sobre mí misma y le lanzo besos al público, que enloquece.
-Nos encantas a todos- dice con entusiasmo y sonríe con todos los dientes.
-Pues me encanta encantaros- le guiño un ojo y él suelta una exclamación satisfactoria.
-Pareces muy dulce...¡y lo eres! Pero nos han contado tu pequeño acto de esta tarde durante los entrenamientos...¿Qué puedes contarnos respecto a eso?-
Mi rostro se ensombrece levemente.
-Bueno...no me gustan las faltas de respeto, y creo que ya era hora de bajarles los humos a esos profesionales- me obligo a sonreír con picardía, y en el acto me doy cuenta de que he metido la pata hasta el fondo. Pero el público suelta una ovación.
-Parece que estás algo furiosa..-murmura Caesar sonriente.
-Puede que lo esté- suelto una risita tonta y pestañeo.
Caesar resopla con exageración y me acaricia el hombro.
-¡Parece que vas a ser dura...Demetr...!-
-Demi, llámame Demi- sonrío adorablemente.
-¡Me gusta ese apodo! ¿Y a vosotros?- El público ruge a modo de respuesta.
-Bueno,Demi...lamentablemente el tiempo se ha agotado, pero esperamos seguir viéndote en los Juegos- ríe con estruendo y me da dos besos, se despide frenéticamente con la mano, yo doy otra vuelta sobre mí misma y me despido de todos los del Capitolio que están allí como perros babosos.
Oigo los comentarios de Caesar piropeándome y el nombre de Nathaniel.
Nos cruzamos y él me sonríe, yo hago lo mismo.
Me reuno con Cassie y la felicito antes de que Nathaniel comience con su entrevista.
Ella me guiña el ojo y me susurra:
-Tu también has estado genial, pero ahora nos darán caza antes...- noto un destello de preocupación en su voz, y estrecho tu mano.
-Tranquila- digo en el mismo tono y observamos a Nathaniel.
También se le da de lujo, interactúa con la gente y tiene respuestas muy ingeniosas.
Cuando vuelve tengo que reprimir darle un abrazo.

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